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  • Jaime Lara Lara

Crisis y empleo

La crisis económica que estamos enfrentando ha tenido un efecto muy profundo sobre el empleo. En marzo de este año en el país había 54.8 millones de personas empleadas; para abril con las medidas de confinamiento esa cifra se redujo a 43.3 millones. Desde entonces paulatinamente la población ha ido regresando a sus empleos, pero todavía en agosto 5.2 millones de personas seguían sin regresar, esto de acuerdo a las cifras oficiales de las encuestas de seguimiento al empleo dadas a conocer por el INEGI. Un aspecto peculiar de esta crisis es que la tasa de desempleo no se ha incrementado tanto, más bien lo que sucede es que las personas continúan en sus casas sin buscar empleo debido a las restricciones a la movilidad.


El efecto ha sido muy diferenciado geográficamente, sectorialmente y por género. Los datos de asegurados del IMSS en el sector formal de la economía muestran caídas muy fuertes del empleo en los estados turísticos de Quintana Roo y Baja California Sur. A nivel sectorial las ocupaciones relacionadas con la agricultura han sido las menos afectadas, mientras que los servicios, particularmente aquellos que requieren contacto cercano como los relacionados con el turismo y los espectáculos, siguen teniendo todavía niveles de recuperación muy bajos. Por ejemplo, las cifras de transporte aéreo indican que en agosto esas empresas operaban apenas al 35 por ciento de su nivel de un año antes. Los análisis por género indican que son los hombres quienes han podido regresar en mayor medida al empleo que las mujeres, ampliando la brecha de género que existe en este país en participación laboral.


Para San Luis Potosí no todo son malas noticias dentro de este panorama tan complejo y crítico. Los datos de agosto del IMSS indican que se ha tenido una caída en el empleo menor al promedio nacional, con un 2.2 por ciento frente a una caída del 4.1 por ciento a nivel nacional. Los datos de exportaciones automotrices, uno de los sectores más relevantes para el Estado, también indican que estas empresas ya estaban operando a niveles cercanos al 90 por ciento en julio y agosto con respecto a la producción previa a la pandemia. También el hecho de que el sector agropecuario no haya sido tan afectado es una buena noticia ya que el estado todavía tiene una proporción muy elevada de su empleo en estas actividades.


Sin embargo, debe tenerse en cuenta que estos resultados no se deben a un mejor manejo de la pandemia a nivel local, sino a que la estructura económica del Estado le ha favorecido en esta coyuntura. Dada la magnitud de la crisis, aunque ya estamos en proceso de recuperación, todavía hay muchas personas y pequeñas empresas que no cuentan con un ingreso en ocupaciones y sectores muy específicos de los servicios. También debe tomarse en cuenta que en el Estado la pandemia se ha extendido en niveles de alerta elevados más que en otras entidades federativas, por lo que es posible que las medidas de distanciamiento social afecten a la economía local durante un plazo mayor. Son las ocupaciones y empresas relacionadas con algunos servicios las que deberían estar siendo objeto de medidas de estímulo desde las administraciones locales en este momento para enfrentar la mayor duración de la pandemia.


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